Rabia Kadir, la líder de los turcos uigur en el exilio
Temmuz 31, 2009 por admin
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Kadir (exiliada en Estados Unidos y propuesta en varias ocasiones al Nobel de la Paz) acusa a Pekín de utilizar la manida lucha contra el terrorismo internacional para reprimir a los uigures y otras poblaciones musulmanas.
El gobierno de China la acusa de ser una de las disidentes en el destierro artífices de la revuelta étnica en Xinjiang.
La líder disidente, Rabia Kadir, es una conocida empresaria, madre de diez hijos, de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang,China.
El gobierno chino la acusa de ser una de las disidentes en el exilio artífices de la revuelta étnica en Xinjiang, que ha cobrado la vida de al menos 156 personas.
En 1995 formó parte de la delegación oficial enviada por China a la Cuarta Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, celebrada en Pekín.
Mujer carismática, destacó enormemente entre las delegadas, tanto chinas como del resto del mundo, que asistieron a la Conferencia.
Como ex miembro de la Conferencia Consultiva Política Popular de China y la mujer más destacada de la minoría étnica uigur del país, Rabia Kadir ha hecho importantes contribuciones a la promoción de los derechos de la mujer en China.
Entre otras cosas, en 1997 creó el Movimiento de las Mil Madres, un foro que posiblemente fue el paso más importante dado en China, desde la Conferencia Mundial de 1995, para promover los derechos de las mujeres pertenecientes a las minorías étnicas y crear empleo para ellas. Esta iniciativa resulta especialmente importante en una región, la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, que se encuentra entre las menos desarrolladas del país.
En 1997, Rabia Kadir fue privada arbitrariamente de su derecho a la libertad de circulación cuando el gobierno le confiscó el pasaporte. Posteriormente sufrió el acoso de la policía, con lo que sus movimientos se vieron aún más limitados.
Al parecer, esa actitud de las autoridades tenía como objetivo presionar a su esposo, un ex preso político que vivía en el extranjero, para que dejara de criticar públicamente la manera en la que China trataba a los uigures, el grupo étnico mayoritario de la población mayoritariamente musulmana de la región.
Con eso, Rabia Kadir se convirtió en una rehén; le impidieron reunirse con su esposo y con varios de sus hijos en el extranjero. Sus actividades empresariales también se vieron afectadas por la persecución a que la sometieron lasautoridades.
Fue condenada el 10 de marzo de 2000, en Urumqi el Tribunal Popular Intermedio, de poner en peligro la seguridad del Estado.
En 2004, su condena fue reducida por un año sobre la base de las citas de la buena conducta de la mujer en la cárcel de la región autónoma uigur de Xinjiang.
Fuente: IslamHispania
EL RESENTIMIENTO DE LOS UIGURES
Xinjiang, 07-07-2009,
BBCMundo, Michael Dillon,(Estudioso del Islam en China).
Jóvenes uigures han sido animados a abandonar Xinjiang para buscar trabajo en el resto de China.
La violencia en la región autónoma china de Xinjiang no ha estallado de la noche a la mañana.
Una de sus raíces se encuentra en la tensión étnica entre la minoría musulmana uigur y los chinos de la etnia han. Su origen se remonta décadas atrás, incluso hasta la conquista por parte de la dinastía Qing de la región de Xinjiang en el siglo XVIII.
En los años ‘40 del siglo pasado los uigures fundaron la República del Turkestán Oriental en parte de esa región. Pero en 1949 pasaron a formar parte de la República Popular China, y Xinjiang fue incluida entre las regiones autónomas chinas, en reconocimiento a que la mayor parte de su población en aquél entonces pertenecía a la minoría uigur.
Esta autonomía no es genuina y, aunque Xinjiang tiene actualmente un gobernador uigur, la persona que realmente ostenta el poder es el secretario general regional del Partido Comunista chino, Wang Lequan, quien pertenece a la etnia han.
Inmigración
Bajo el gobierno comunista ha habido un considerable desarrollo económico en la región, pero la vida se ha hecho más difícil para los uigures en los últimos 20 o 30 años, por la inmigración masiva desde las provincias del este de chinos jóvenes han que cuentan con una gran preparación técnica.
Bajo el gobierno comunista ha habido un considerable desarrollo económico en la región, pero la vida se ha hecho más difícil para los uigures en los últimos 20 o 30 años, por la inmigración masiva desde las provincias del este de jóvenes hanes que cuentan con una gran preparación técnica.
Además, estos nuevos inmigrantes tienen un mejor dominio del idioma mandarín y suelen conseguir los mejores trabajos.
Es por eso que no debe sorprender que ello haya creado un resentimiento profundo en la minoría uigur, que ve esa inmigración como parte de un plan de Pekín para diluirlos, debilitar su cultura y evitar cualquier resistencia.
Más recientemente, jóvenes uigures han sido animados a abandonar Xinjiang para buscar trabajo en el resto de China, un proceso que está en marcha de manera informal desde hace varios años.
Existe especial preocupación por la presión del gobierno sobre las jóvenes uigures para que emigren a otras partes del país, ya que se teme que acaben trabajando en clubes de noche o bares, o incluso en el mundo de prostitución, al no contar con la protección de la familia y la comunidad.
Restricciones a la religión
En la actualidad hay muchas menos mezquitas en la región de las que había en 1949.
El Islam es una parte integral de la vida e identidad de los uigures de Xinjiang. Una de las principales quejas hacia el gobierno chino es alto número de restricciones que Pekín ha impuesto a sus prácticas religiosas.
En la actualidad hay muchas menos mezquitas en la región que las que había en 1949 y las actividades de éstas están sometidas a importantes restricciones.
Por ejemplo, a los jóvenes menores de 18 años no se les permite acudir a las mezquitas, así como a los miembros del Partido Comunista o a los funcionarios del gobierno.
Las escuelas islámicas también están siendo vigiladas y otras instituciones islámicas que antes eran parte central de la vida religiosa en Xinjiang han sido prohibidas, incluyendo muchas de las hermandades sufíes que proporcionan servicios sociales a la comunidad.
En China todas las religiones están bajo control estatal, pero las restricciones al Islam entre los uigures son bastante más que las que se imponen a otros grupos, incluyendo los hui, quienes también son musulmanes pero hablan mandarín.
Esta severidad es resultado de la asociación entre grupos musulmanes y el movimiento de independencia de la región.
Independencia
Existen grupos en Xinjiang que apoyan la independencia, aunque no se les permite expresarlo abiertamente porque “dividir a la madre patria” es considerado una traición.
Existen diversas organizaciones de emigrantes uigures en Estados Unidos y Europa.
En los años ‘90, tras el colapso la Unión Soviética y el surgimiento de los estados musulmanes en Asia Central, hubo un aumento del apoyo a estos grupos separatistas, que culminó en masivas manifestaciones en 1995 y 1997.
Pekín acabó con esas manifestaciones utilizando la fuerza y a los activistas se les obligó a abandonar Xinjiang o pasar a la clandestinidad.
Desde entonces aumentó la represión, con mayores controles en la actividad religiosa, restricciones al movimiento de las personas y la detención de sospechosos de apoyar a los separatistas o a miembros de sus familias.
Ello ha creado un clima de miedo y un considerable resentimiento hacia las autoridades y los chinos de la etnia han.
Es sorprendente que este resentimiento no haya desembocado antes en protestas, aunque ello es una muestra del férreo control que Pekín ejerce sobre Xinjiang.
Existen diversas organizaciones de emigrantes uigures en Estados Unidos y Europa, que en la mayor parte de casos abogan por una verdadera autonomía de la región.
Las autoridades chinas parecen incapaces de reconocer que sus propias políticas en Xinjiang puedan ser la causa del conflicto, y acusan a gente de afuera de incitar la violencia, como hacen en el caso del Dalai Lama en Tibet.
Pero aunque las organizaciones uigures en el extranjero quisieran provocar disturbios, lo tendrían difícil. Además, existen en Xinjiang motivos suficientes para que estos se produzcan.
Michael Dillon es el ex director del Centro de Estudios Chinos Contemporáneos de la Universidad de Durham, en el Reino Unido. También es el autor del libro “Xinjiang, en el lejano noroeste musulmán de China”.
Fuente: IslamHispania
La diputada belga no quiere dictaduras de la ropa
Temmuz 31, 2009 por admin
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ENTREVISTA: ALMUERZO CON… MAHINUR ÖZDEMIR
La diputada belga no quiere dictaduras de la ropa. Ni en Europa ni en Irán
Mahinur Özdemir provocó una pequeña tormenta política hace unos días cuando juró su escaño como parlamentaria regional de Bruselas con la cabeza cubierta, como pide el Islam que practica. Es la primera vez en Europa que se da un caso semejante. Aquellos truenos apenas se dejan oír ya, lo que se corresponde muy bien con la radiante Özdemir, universitaria de 26 años y clase media, belga de tercera generación con ascendencia turca que llega apresurada a la cita y cuando habla echa por tierra todos los estereotipos sobre los musulmanes. “Si no se me viese la cabeza, nadie hubiera dicho nada sobre mí”, reconoce, aún sorprendida por el interés internacional que ha suscitado.
Ha elegido el restaurante turco La Sublime Porte, por ser “una mezcla de Oriente y Occidente”. Explica en qué consisten los diferentes platos de la carta y para ella se pide izgara levrek (lubina a la plancha), acompañada de Coca Cola light y luego de agua, porque el día es caluroso y ella va cubierta como no lo iría ninguna chica de su edad que no fuera musulmana. Se le ilumina la cara a la hora del postre, que será izmik (un pastel de sémola). Özdemir es menuda, de rasgos finos, piel clara y vivos ojos oscuros discretamente realzados con una sombra a juego con su delicado velo violeta, al que ella prefiere llamar pañuelo.
Tomó la decisión de cubrirse la cabeza de la noche a la mañana cuando era adolescente. A sus padres, también musulmanes, no les hizo gracia, ni tampoco a la abuela, temerosa la familia del efecto que pudiera tener esa ostentación en su entorno social, que tiende al laicismo. Mahinur es la mayor de cinco hermanos y su única hermana no porta el velo. “Yo he tenido suerte. Quizá porque sonrío mucho, hablo con la gente, me entiendo bien con todos”.
Se cubrió la cabeza por convicción religiosa y siempre se ha sentido cómoda. En un par de ocasiones se ha planteado si dejarlo o no, para concluir que “con el pañuelo soy yo misma”.
‘No tiene que haber una dictadura de la vestimenta’, apunta. ‘Ni para imponerla ni para prohibirla’. Ni en Bélgica ni en Irán. El debate que se da en Francia sobre la burka y el niqab, que fantasmagorizan a las mujeres, está ya resuelto en Bélgica por orden policial y en atención al orden público, a lo que ella asiente: “El rostro tiene que estar descubierto porque es el único modo de identificar a la persona”.
Özdemir fue elegida en la lista del Centro Demócrata Humanista, heredero del antiguo partido democristiano francófono, al que se siente atraída “porque parte del ser humano para resolver los problemas”. Es consciente de ser un modelo entre los de su religión y confía en servir de imán para sacarles de la marginación: “Cuando vean a una chica que ha tenido éxito, que está integrada y que lucha por una sociedad mejor”.
Un reciente estudio sobre los belgas de origen marroquí ponía crudas cifras a esta marginalidad y ahondaba en las costumbres de una sociedad rural trasplantada a un ámbito urbano en el que la religión es el único refugio. Justo en el extremo opuesto está Özdemir. La parlamentari
no tiene nada que objetar a las relaciones sexuales prematrimoniales y sobre el matrimonio homosexual es taxativa: “Está en la ley belga”.













